Saturday, January 26, 2008

LA PALMA CHILENA, MONUMENTO VEGETAL....

Las palmeras conforman un fascinante grupo de plantas cuyas características biológicas, económicas y estéticas las convierten en una de las familias más atrayentes de estudiar. Quiso la naturaleza que de las dos mil ochocientas especies de palmeras, únicamente dos tuvieran su hábitat natural en nuestro país: la Jubaea chilensis, en el continente, y la palma chonta, Juania australis, en el territorio insular de Juan Fernández.

Biológicamente, las palmeras poseen algunos rasgos que las hacen distintas dentro del reino vegetal. Entre estos podemos mencionar su amplia dispersión geográfica y otras características como, por ejemplo, que la semilla del doble cocotero (Lodoicea maldivica) puede llegar a pesar sobre veinte kilos, con lo que pasa a ser la semilla más grande del mundo vegetal. En la palmera rafia de Madagascar (Raphia farinifera) encontramos, a su vez, la hoja más larga: puede alcanzar la increíble extensión de más de veinte metros. En la esfera reproductiva, las especies de género Coryhas presentan el rasgo de la monocarpia, es decir, alcanzada su madurez -normalmente sobre los cincuenta años- florece por primera y única vez para luego perecer. Así, por ejemplo, antes de su muerte, la inflorescencia de la palmera de sombrilla (Coripha umbraculifera) produce un número cercano a veinticinco millones de flores, una marca que, nuevamente, no tiene parangón alguno en el reino vegetal.

Después de los pastos, las palmeras constituyen el grupo más importante desde el punto de vista de la cantidad y variedad de recursos materiales que entregan al ser humano: proveen alimento, abrigo, madera, vestidos, cera, combustibles, techos, fibras y papel, por nombrar solo los más importantes.

Si una palma cocotero (Cocos nucifera), la especie económicamente más importante de todas las palmeras cultivadas, llega a envejecer o se cae por alguna razón, ninguna de sus partes se desperdicia: el brote comestible se cocina de más de cien maneras diferentes; de su líquido se elabora una bebida refrescante, que, si se la mezcla con la parte comestible, puede convertirse en leche o crema; la cáscara dura de la semilla se tuesta y sirve como cuchara y tazón; sus fibras se transforman en cordeles; las ramas se emplean para cubrir techos y las hojas para tejer; de sus flores se elabora una miel y de la savia de la inflorescencia se extrae azúcar y alcohol; la madera se emplea para construir; a partir del núcleo de la semilla se prepara un tipo de aceite y de lo que de éste queda se elabora un pastel que sirve de alimento para animales. Por último, el agua de los cocos inmaduros, dadas sus propiedades fertilizantes, se emplea como medio para ayudar en el crecimiento de numerosas y variadas plántulas.

Los atributos de las palmeras se fundamentan en su amplio y variado uso como plantas ornamentales. Su enorme variabilidad las convierte en un blanco preferido, ya sea como especímenes de interior o como elementos de paisajismo. Respecto a la altura, todas las especies se ubican entre los siguientes extremos: la palmera enana (Syagrus lilliputiana) que alcanza en su plena madurez una altura de diez centímetros, y la palmera cerosa (Ceroxylon alpinum), propia de las escarpadas cumbres andinas colombianas, que suele alcanzar la no despreciable altura de sesenta metros.

Respecto a las dos partes más características de una palmera, hojas y tronco, las hay de diferentes cualidades y textura. Entre las primeras encontramos formas pinnadas y palmadas, de colores verdes, grises, plateados e incluso rojos. Los troncos pueden ser delgados, gruesos, blancos, rojos, con espinas y sin ellas, completamente lisos, con anillos y cubiertos de cera o fibra.

A pesar de habitar principalmente en los trópicos, las palmeras no son exclusivas de dicha región. Es verdad que un gran porcentaje de las casi tres mil especies se concentran allí, sin embargo -reflejo una vez más de su notable diversidad- estas nobles plantas reservan también su presencia a un hábitat natural más allá de las regiones ecuatoriales. Dentro de este selecto grupo de "alejadas" se ubica y destaca nuestra Jubaea, la bella y noble palma chilena.

La relación del hombre de nuestro país con las palmeras presenta ciertos rasgos paradójicos. Normalmente, pocas personas tienen problemas para diferenciarlas de otras plantas, pero al mismo tiempo, pocas son capaces de distinguir una de otra. Se las considera típicamente de los trópicos, y pocos saben que nuestro país tiene en la Jubaea la palmera más meridional del continente americano y la segunda en el mundo. Al pedir una caracterización visual, ésta suele estar compuesta por un tronco delgado con su correspondiente corona de hojas superiores; sin embargo, la palmera con el tronco más grueso, -de hecho, superior a muchos árboles- habita en nuestro país y se llama Jubaea chilensis.

Producto tal vez de la escasez de palmeras endémicas o la poca sensibilidad frente a lo vegetal, lo cierto es que el conocimiento de la Jubaea en Chile está lejos del reconocimiento y preocupación que ciertamente merece. Admirada en el extranjero en forma cada vez más creciente por sus cualidades biológicas y estéticas, ello contrasta con su apreciación en nuestro país, donde pocos son capaces siquiera de reconocer la presencia de una Jubaea y, menos aún, saber dónde contemplar algún ejemplar.

Por ello, la tarea emprendida por el profesor Correa es doblemente meritoria. Describe y entrega con sencillez y delicadeza diversos antecedentes relacionados con la Jubaea. En un país con tan escasos estudios sobre sus palmeras, el texto justifica de por sí la tarea emprendida. Sin embargo, hay, además, otra dimensión igualmente importante. Corresponde a esa actitud de profundo cariño que el autor tiene hacia nuestro patrimonio forestal, representado por la Jubaea chilensis.

Atrás están las largas caminatas, las lejanías y los esfuerzos, allí están las frustraciones de quienes le es dado emprender algo único; atrás, confío, quedan las soledades de quien ha buscado con esfuerzo desentrañar la verdad de algo verdaderamente relevante para nuestro crecimiento.

El libro del profesor Correa representa un texto único en la defensa de nuestra Jubaea. Escrito más que nada desde el corazón, La Palma Chilena, Monumento Vegetal, es en cierta manera, un texto esperanzador. Nos enseña a cuidar lo poco que tenemos y lo mucho que queda por hacer. Nos acerca a la nobleza de un árbol y al mismo tiempo nos sensibiliza a no perderlo nunca más. Nos recuerda que la Jubaea no sabe de modas y que su lentitud es, por el contrario, su ventaja. En un mundo de usos apresurados y respuestas inmediatas, nos enseña a apreciar cómo su cansino crecimiento posibilita esa longevidad envidiable. Ello constituye, sin duda, una bella metáfora para nuestro espíritu. Creo que el trabajo de Pastor Correa es un sincero esfuerzo por querer transmitir ese espíritu a las generaciones venideras.

Franco Simonetti Bagnara
Psicólogo, Director Escuela de Psicología - Pontificia Universidad Católica de Chile
Palmerólogo, Miembro de la International Palm Society

FICHA TECNICA DE LA PALMERA CHILENA:

Clasificación:
-Nombre científico: ----- JUBAEA chilensis
(Mol.) Baillón.
-División: ------ Embriophita Siphonógama. (Fanerógamas).
-Subdivisión: ----- Angiospermas.
-Clase : ----- Monocotiledóneas.
-Orden: ----- Palmales.
-Familia: ----- Palmáceas (Arecaceae)


Hábitat natural: ---- Aproximadamente entre los ríos Elqui y Maule, en los valles de la Cordillera de la Costa, Chile.

Hábitat adaptado: ----- Se la encuentra, en parques urbanos y rurales antiguos, entre Copiapó y Frutillar. Se ha adaptado en diversos países de clima templado.

Reproducción: ----- Se reproduce por la siembra de coquitos, que tardan entre uno y ocho años en germinar.

Trasplante: ----- El trasplante de ejemplares adultos no presenta grandes riesgos, siempre que se hayan tomado determinadas precauciones.

Descripción: ----- De hojas plumosas pinnadas de 2 a 3 m de largo, situadas en el extremo superior de los troncos. Posee grandes inflorescencias, que crecen dentro de una canoa limosa de 1 a 1,5 m. Flores pequeñas de 3 sépalos y 3 pétalos, frutos ovoides de 3 a 4 cm de largo. Su tronco gris y recto es reconocido como el más impresionante entre las palmáceas, alcanzando en ocasiones los 2,0 m de diámetro y 30 m de alto. Su fruto es una drupa de color amarillo, similar a un dátil pero más fibroso, áspero y mucre. La semilla, un coquito, de cáscara muy dura y firme que contiene una especie de avellana comestible, blanca, hueca y lechosa cuando está fresca.

Importancia económica : ----- Su semilla, los coquitos, de diámetro aproximado 2 a 2,5 cm. son muy estimados en recetas de pastelería y consumo directo, e inclusive exportación. A partir de su savia se elabora la miel de palma y ello ha generado una industria que llegó a poner en peligro la especie. En la actualidad se encuentra bajo planes de manejo controlados por CONAF.

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