Saturday, January 26, 2008

LA PALMA CHILENA EN NUESTRA REGION...

VIÑA DEL MAR - VALPARAISO -
EL SALTO - VIÑA DEL MAR.



Este palmar se extiende desde el alto de Valparaíso (subida Santos Ossa) del camino a Santiago, Ruta 68, Viña del Mar Alto (subida Agua Santa), hasta las quebradas, de Las Zorras-Cabritería-Forestal Alto-Siete Hermanas y El Salto. Los principales predios corresponden a las haciendas Siete Hermanas y Las Cenizas, ésta última perteneciente a la Sociedad Forestal Valparaíso.

Es un amplio sector que presenta la característica de encontrarse en el borde superior de la segunda ciudad del país, formando cuñas que penetran por las abruptas y extensas quebradas, hasta casi el centro mismo de ella. La mayor parte de estas quebradas se encuentra orientada al sur poniente.

Se trata de un caso muy especial, extremadamente dramático, en el cual el problema principal es la presión humana, sin control alguno, ejercida sobre gran parte del área. En los sectores más alejados existen densas agrupaciones que se mantenían en buenas condiciones, hasta el gran incendio del verano de 1996, del que se da cuenta más adelante.

El Plan Regulador Intercomunal de Valparaíso-Viña del Mar ha declarado esta zona de quebradas como Parque Intercomunal. Por su parte, el Plan Regulador Comunal de Viña del Mar ha declarado esta zona área verde, aun cuando la amenaza está en las poblaciones que la rodean. Los propietarios, hasta ahora, no han podido manejar y proteger el predio y no hay suficiente conciencia ecológica de parte de las autoridades. Tampoco de parte de la población. Se debería proceder a desarrollar un amplio programa, restringiendo el acceso de personas y procediendo a la reforestación y rehabilitación del conjunto.

Existirían al menos tres posibilidades: una, la expropiación del predio y su entrega a CONAF para su administración como Área Silvestre Protegida; otra, declararla Área de Protección y, la tercera, que sus propietarios tomaran la iniciativa, presentando un proyecto y plan de manejo adecuado, para que luego procedan a su explotación racional y bajo control de las autoridades competentes.

Una vez rehabilitado el lugar y debidamente controlado, se podría abrir a la comunidad, complementándolo con centros turísticos y habitacionales, zonas de pic-nic, baño, recreación, deporte y cultura, todo lo cual constituye un inmenso desafío que es necesario enfrentar. La Intendencia de Valparaíso y las Municipalidades de Valparaíso y Viña del Mar, tienen la palabra.

Los principales problemas detectados en el sector y que ilustran dramáticamente las fotografías que se adjuntan, son los siguientes:

- Los constantes y reiterados incendios han destruido o deteriorado la mayor parte de millares de ejemplares que allí existen.

- No se produce regeneración del recurso. La planta adulta se deteriora y, en casos muere. La planta joven desaparece.

- Los pobladores extraen los coquitos, cortan sus hojas para el Domingo de Ramos y para decorar fondas y sus brotes son exterminados, sin que exista control alguno.

De continuar esta situación, el futuro de este recurso será su lamentable desaparición.

Habíamos observado por muchos años, a la llegada de Viña del Mar y Valparaíso, en los últimos contrafuertes de la Cordillera de la Costa, junto al descendente camino, una cierta densidad de palmas, distribuidas erráticamente, bastante abandonadas y muy afectadas por incendios y erosión.


Mi primera expedición a un bosque relicto de palma chilena fue naturalmente a éste. Me dirigí a un llamado "Valle de las Palmas", sector Rodelillo-Agua Santa. Allí apareció a mi vista una quebrada rodeada de modestas construcciones y grupos densos de palmas chilenas. Seguí por el sendero, no sin temor a perros y maleantes, con mi cámara, tomando fotos de todo lo que veía.

Me encuentro con una persona que saluda y pregunta qué hago. Le cuento, y se pone a hablar. Es un poblador del lugar, don Héctor Hernán Campos Cienfuegos, maestro de construcción, casado, dos hijas. Habla fluidamente de la falta de conciencia ecológica, de lo importante que es proteger el lugar, y me impresiona su convicción cuando dice: "estas palmas están pidiendo auxilio, que alguien se preocupe de ellas. Si esto sigue así, se van a destruir, y yo estoy enamorado de este lugar, por las palmas". Probablemente este caballero, fue uno de los causantes del entusiasmo con que proseguí la labor que, sin habérmelo propuesto, había emprendido y que se resume en esta publicación.

Luego abordé el palmar por otros puntos distantes entre sí y constaté cómo predominaba el paisaje desolador, ya sea tras la Quinta Vergara, desde Siete Hermanas, Cabritería, la subida Santos Ossa o en El Salto. Las fotografías que se acompañan muestran más claramente que las palabras la impresión que causa el extenso lugar, en su sector próximo a las poblaciones.

Sin embargo, también se pueden apreciar parajes que se han preservado, al menos hasta ahora, tanto en sectores bajo fuerte presión urbana, como en otros más inaccesibles y alejados, en especial el sector del Camino de Circunvalación Rodelillo-El Salto y el fundo Las Cenizas en las partes altas y alejadas de los caminos principales.

Durante el verano de 1996, cuando ya había dado por terminada mi labor o creía ingenuamente en ello, se produjo un gran incendio que afectó a una amplia zona de las partes altas. El resultado fue la pérdida, al parecer definitiva, de unas 500 palmeras. Sin embargo, en un recorrido posterior pude apreciar que muchas de ellas lucen, a pesar del tronco ennegrecido por el fuego, su ápice renaciente, verde y vigoroso.

María Graham (6), impenitente viajera y estudiosa, relata en el año 1822 su recorrido y posterior viaje de Valparaíso a Santiago, maravillándose con los palmares que rodeaban la primera parte de la ruta y valles próximos. Sin embargo, refiriéndose al Almendral, vale decir, al lugar en que hoy se emplaza gran parte de la ciudad de Valparaíso, sector plano, dice: "en este valle, como en todos los inmediatos, los árboles escasean", lo que estaría contradiciendo una cierta tradición oral que habla de que el plan de Valparaíso habría estado, antaño, poblado de palmeras. Esto último se contradice con los grabados del Padre Ovalle, de anterior data, aun cuando estos grabados en general son bastantes imaginativos, o bien pudo ser que las palmeras de El Almendral, hayan desaparecido en los casi doscientos años transcurridos entre ambos testimonios.

Luego, María Graham, relata que después de un corto recorrido a caballo, llega al valle de las palmas:

"... un pequeño llano rodeado de montañas escarpadas y boscosas y en él, por primera vez se nos presentan las palmas, que le dan el nombre.

"Se levantan en medio de las huertas de árboles frutales que rodean los jardincitos. Son diferentes a todas las demás variedades que he visto" y agrega, refiriéndose a sus frutos: "se parece a la de coco y como ésta, es lechosa cuando fresca, la hoja es más ancha, más gruesa y más rica que la palma cocotera y también más adecuada para techar, recibiendo por esto el nombre de palma tejera".

"La altura de las más crecidas es de cincuenta a sesenta pies y como a los dos tercios de esa altura el tronco se estrecha. Excede considerablemente en circunferencia al de todas las palmas que he conocido excepto el Drago".

“Cuando el árbol llega a viejo, esto es, cuando se calcula que ha visto pasar unos ciento cincuenta años,* los habitantes lo cortan y aplicándole fuego, se le hace destilar un rico jugo que llaman miel y que tiene gusto entre miel de abejas y el del más fino almíbar".

Probablemente, sean estos algunos de los testimonios más antiguos referidos a la explotación de miel de palma y parece bastante obvio que se le haya reconocido, precisamente, en una zona tan próxima a sectores urbanos.

Camino de Circunvalación o Camino de Las Palmas, Viña del Mar



Mientras terminaba de escribir estas líneas, se encontraba en construcción el Camino de Circunvalación, sector Rodelillo-El Salto, llamado Camino de Las Palmas, que atraviesa esta palmería en su parte alta. Con este recorrido di por cerrada esta investigación que empezó y terminó en Viña del Mar, aun cuando continué, agregando, corrigiendo, suprimiendo, por tres años más.

La Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, a cargo del proyecto, tuvo la voluntad de hacer todo lo posible por no sacrificar ninguna palma, en lo cual han colaborado CONAF y especialistas contratados al efecto.

Tuve la oportunidad de recorrer la polémica obra. El camino atraviesa, en el sector Quebrada Siete Hermanas-El Salto, áreas de gran densidad de palmas, aun cuando, el proyecto adaptó el trazado de modo de afectar el menor número posible de ellas.

Los primeros dos kilómetros desde Rodelillo son más planos y no tienen árboles. El problema surge más adelante, donde fue necesario, además de construir puentes, ejecutar profundos cortes, rellenos y obviamente, enfrentar la operación de traslado de más de ciento cincuenta palmas. Esta labor se ha ejecutado cuidadosamente, para lo que es una obra de esta envergadura. Se ha contado con asesoría especializada y se procedió a regar, dos veces a la semana, cada uno de los ejemplares trasplantados. La distribución de estas plantas se ha hecho con criterio paisajístico, enriqueciendo algunos grupos ralos o formando hermosos grupos junto al camino.

El prendimiento, habiendo gran parte de ellas resistido ya varios calurosos veranos y años secos, ha sido bueno. Cinco palmas no resistieron la operación y murieron por la acción de las grúas, solo dos, simplemente se secaron. Un porcentaje de prendimiento superior al noventa por ciento para la operación del mayor traslado masivo de palmas chilenas adultas se estima exitoso y se espera que no haya nuevos contratiempos. Cabe recordar que el invierno de 1997 fue extremadamente lluvioso, pero de 1996 a 1999 fueron muy secos.

Las trasplantadas se ven lozanas y fuertes. La apertura de estos bellos parajes a la contemplación pública puede ser del mayor interés en un área turística, como lo es Viña del Mar, siempre que se tomen las debidas providencias para evitar su deterioro.

El gran incendio del que hemos dado cuenta ha deteriorado dramáticamente el paisaje circundante y resulta paradójico constatar que la ruta de circunvalación, en este evento, actuó como cortafuego, protegiendo los sectores ubicados más al norte y más cercanos a la ciudad, donde los estragos pudieron haber sido peores y mucho más trágicos.

El mayor peligro que encierra el nuevo camino, al margen de su trazado bastante impactante, en especial por los fuertes cortes, es el que se refiere a la presión por la urbanización en el sector, generada por la consiguiente accesibilidad y plusvalía del suelo.

En este aspecto, es responsabilidad de las autoridades municipales y regionales del Ministerio de Vivienda y Urbanismo; del de Obras Públicas y de Agricultura, CONAF y SAG, el establecer los estudios correspondientes para desarrollar un Plan Seccional y de Manejo, que defina los sectores urbanizables y aquellos que habrá que conservar como área de parque, previo levantamiento e inventario detallado de las especies, tanto de palmas como de la vegetación y fauna nativa acompañante. Algunos estudios previos ya han sido ejecutados.

En la actualidad se aprecian sectores donde las viviendas, en un proceso previo, invasivo y espontáneo, se aproximan peligrosamente a la ruta. Afortunadamente, esto no sucede en los sectores altamente poblados de palmas.

Conjuntamente con esta operación se trasladó un grupo de palmas al frontis del edificio del Congreso Nacional en Valparaíso, donde tendrán un noble destino y, otro grupo, algo más numeroso, se ubicó en la Reserva del Parque Peñuelas, recinto a cargo de CONAF. Una docena de ellas conforman la plazoleta del acceso al Santuario del Padre Hurtado, en la ciudad de Santiago.

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